Colombia acaba de hacer algo que pocos países de la región lograron en tan poco tiempo: llevar un sistema de pagos inmediatos de cero a escala masiva en menos de un año. Bre-B, el sistema interoperado impulsado por el Banco de la República, superó los 100 millones de llaves registradas a seis meses de operación y acumula más de 700 millones de transacciones, con picos diarios cercanos a 1,2 billones de pesos movilizados en una sola jornada. Son cifras que, en velocidad de adopción, incluso superan a referentes regionales como Pix en Brasil.
El logro fue reconocido internacionalmente: el Banco de la República recibió el Central Banking Awards 2026 por el diseño y despliegue de Bre-B. Pero como bien lo resumió un analista del sector consultado por medios especializados, el sistema ya superó su etapa más difícil —el despliegue tecnológico— y ahora enfrenta una más exigente: consolidar un ecosistema financiero abierto, seguro y sostenible en el largo plazo.
Ahí es exactamente donde termina la conversación sobre pagos inmediatos y empieza la conversación sobre Open Finance.
Lo que las cifras no dicen a primera vista
El crecimiento no se ha detenido. Según el corte más reciente del Directorio Centralizado (DICE), administrado por el Banco de la República, Bre-B ya supera las 111,8 millones de llaves registradas, asociadas a 35,6 millones de clientes — un promedio de 3,1 llaves por usuario, y varios puntos por encima de las cifras que manejábamos meses atrás. El sistema acumula, además, más de 1.350 millones de transacciones procesadas a través de la plataforma.
El desglose por tipo de llave confirma cómo los colombianos están adoptando el sistema: las llaves alfanuméricas concentran el 55,1% del total (61,6 millones), seguidas por las asociadas a número de celular (19,6%), a número de identidad (13%), a correo electrónico (8,6%) y, finalmente, los códigos de comercio, con apenas 3,7%.
Ahí está, otra vez, la misma asimetría que veníamos observando: las personas naturales concentran el 95,2% de las llaves, frente a un 4,8% de personas jurídicas. Es una mejora frente al 3,9% de meses atrás, pero confirma que el segmento donde vive el verdadero valor de negocio — el P2M (persona a comercio) y el B2B — todavía se mueve varios pasos por detrás del P2P. De hecho, proyecciones de la industria estiman que cerca del 72% de las empresas de pagos en Colombia planean implementar Bre-B durante 2026, atraídas por incrementos transaccionales proyectados de hasta 89%.
En otras palabras: la infraestructura de pagos inmediatos ya está construida. Lo que falta es la capa de inteligencia y de datos compartidos —Open Finance— que convierta esa infraestructura en productos financieros reales: crédito instantáneo, scoring alternativo, conciliación automática, gestión de tesorería. Sin esa capa, Bre-B seguirá siendo, sobre todo, una forma más rápida de transferir dinero entre personas.
Los desafíos que siguen sobre la mesa
El optimismo alrededor de Bre-B es merecido, pero la propia industria ha sido franca sobre lo que todavía falta resolver:
- Brecha entre acceso y uso real: El acceso a productos financieros digitales en Colombia es prácticamente universal, pero el uso activo medido por productos financieros efectivamente utilizados ronda apenas el 72,6%, según cifras de la Superintendencia Financiera. Tener una llave registrada no equivale a haber cambiado un hábito financiero.
- Seguridad y fraude a escala: A medida que la red crece —especialmente en el segmento comercios, que ya suma cerca de 3 millones de llaves—, también crece la superficie de exposición a fraude, suplantación de identidad y riesgos operativos. La velocidad de adopción no vino acompañada, al mismo ritmo, de capacitación en ciberseguridad para usuarios y para el personal de las propias entidades.
- Resiliencia operativa bajo presión real: Incidentes recientes de disponibilidad en entidades grandes del sistema —que llegaron a reducir a la mitad el volumen transaccional diario durante algunas jornadas— dejaron claro que operar pagos inmediatos 24/7 exige un estándar de resiliencia distinto al de la banca tradicional. No hay ventana de mantenimiento cuando el sistema nunca se apaga.
- Confianza y cultura digital: Un segmento relevante de la población colombiana todavía desconfía de los pagos electrónicos o no está familiarizado con estos entornos. La infraestructura por sí sola no cierra esa brecha; requiere educación financiera sostenida.
Dónde se juega la siguiente fase en América Latina
Colombia no es un caso aislado. Es, más bien, el ensayo más avanzado de una transición que el resto de la región —Ecuador con su Sistema Integrado de Pagos, Chile, México— está empezando a recorrer con distintos grados de madurez regulatoria. El patrón se repite: primero se resuelve la interoperabilidad de pagos, después se abre la conversación sobre datos compartidos con autorización del usuario, es decir, Open Finance propiamente dicho.
Para las instituciones financieras, esto plantea una pregunta distinta a la que se hacían hace un año. Ya no es «¿cómo conectamos con Bre-B a tiempo?», sino «¿qué construimos ahora que ya estamos conectados?». Y esa pregunta no se responde solo con cumplimiento regulatorio — se responde con infraestructura capaz de orquestar múltiples cámaras de compensación, gestionar llaves digitales, prevenir fraude en tiempo real y, sobre esa base, habilitar los casos de uso que sí generan ingreso recurrente: pagos recurrentes, crédito en el punto de pago, conciliación automática, gestión de liquidez multi-entidad.
«La infraestructura de pagos inmediatos fue el punto de partida. El Open Finance es el terreno donde se va a jugar la diferenciación real de aquí a 2029.»
Desde Sumia, esa es exactamente la conversación que venimos sosteniendo con las entidades que ya cruzaron la primera fase de Bre-B y ahora están definiendo qué sigue.
La región ya demostró que puede construir el riel. La pregunta ahora es quién construye, sobre ese riel, algo que los usuarios realmente quieran usar todos los días.
Fuentes: Banco de la República — Bre-B: una breve historia del sistema interoperado de pagos inmediatos; Documento técnico Bre-B (febrero 2026); El Nuevo Siglo — Bre-B cuenta con más de 111 millones de llaves registradas (agosto 2026); Superintendencia Financiera de Colombia; PCMI — ¿Cómo Bre-B afectará al sector de los pagos en Colombia?; Finnovista & Mastercard, Radar Fintech Colombia 2025.


